Unos días en pareja en una ciudad milenaria y mediterránea, ¿qué más podéis pedir? València, lejos todavía de la saturación que hay en las grandes capitales, es el destino perfecto. Tenéis de vuestro lado el clima, suave todo el año; su exquisita gastronomía y diversos hoteles y restaurantes con encanto donde disfrutarla; y una luz única que contagia alegría. Pero, además València tiene largas playas de arena, barrios bohemios en los que todavía se percibe la vida local, una espectacular arquitectura de contrastes y más de 30 museos, parajes idílicos como La Albufera y locales con el mejor ambiente en los que bailar hasta el amanecer. Si aún no lo tienes claro, sigue leyendo. Descubrirás al menos diez razones que hacen de València el ‘place to be’ para ti y tu pareja.
El primer paso y uno de los más importantes para que el viaje sea un éxito es la elección del hotel. Si primáis la ubicación hay muchos y de todos los precios. En la zona centro el Vincci Palace, el SH Inglés Boutique, el Hotel Caro, el Hotel Dimar, el One Shot Reina Victoria o el NH Collection Valencia Colón son perfectos para una escapada en pareja y estaréis a un paso de todo.
Pero si además buscáis un extra o algo muy top, un plan inmejorable es compartir un masaje relajante, una sesión de spa o cualquier tratamiento de belleza a dúo. Podéis hacerlo en el Hospes Palau de la Mar, éste también en el centro; frente al mar en el Hotel Balneario Las Arenas; en el SH Valencia Palace; o en el majestuoso Westin Valencia, todos ellos con la garantía que ofrecen los 5 estrellas. Asimismo, el Hotel Barceló València también cuenta con estos tratamientos, además con unas privilegiadas vistas a la Ciutat de les Arts i les Ciències.
¿Preferís algo más tranquilo? Pues hay otras opciones en los alrededores de València, como el Meraki Beach Hotel en La Pobla de Farnals, un hotel boutique con una docena de habitaciones solo para adultos: ideal para una escapada en pareja.
Otra opción llena de encanto es el Hotel La Mozaira en Alboraya, en una antigua alquería valenciana del siglo XVII. Está rodeado de huerta y no en primera línea de playa, pero podréis disfrutar de una excelente vista al mar que, en cualquier caso, está muy cerquita.
Contemplar una ciudad a vista de pájaro tiene un punto romántico y permite conocer el paisaje urbano en su conjunto, adivinar cómo ha sido el crecimiento a través de la historia e incluso conjeturar cómo se vivía antiguamente. Además, los colores de la puesta de sol en la ciudad desde las alturas tienen un encanto especial. ¿Qué pareja no sube a la Torre Eiffel cuando visita París? Pues eso. València tiene excelentes miradores para gozar de una visita panorámica.
El Miguelete: Con más de 50 metros de altura y 207 escalones, la emblemática torre campanario de la Catedral muestra una de las mejores vistas de la ciudad y las huellas que dejaron en su urbanismo las antiguas murallas. El coste son 2 € y abre de 10:00 h a 19:30 h.
Veles e Vents: Un multiespacio gastronómico con maravillosas vistas al mar Mediterráneo y la Marina de València. El paisaje es especialmente atractivo cuando cae el sol a última hora de la tarde. La entrada es gratuita y abre de 10:00 h a 23:00 h.
Torres de Serranos: Es otra de las construcciones más representativas e icónicas de València. Desde las almenas de una de las puertas de la antigua muralla de la ciudad, se divisa el centro histórico y el Jardín del Turia, dando una idea de cómo era la València del siglo XIV. El coste son 2 €, pero los fines de semana y festivos es gratis y el horario de 9:30 h a 19:00 h. Gratis con València Tourist Card
Hotel Barceló: Desde su terraza 270 Grados encontraréis una excelente panorámica de la Ciutat de les Arts i les Ciències y el Jardín del Turia. Además, podréis disfrutar de un coctel en su cafetería.
Mirador del Ateneo: Situado en la plaza del Ayuntamiento, se ha convertido en uno de los sitios favoritos para los valencianos. Un lugar ideal para disfrutar desde las alturas de esta espectacular plaza y de un ambiente relajado y cosmopolita. El precio son 3 € que se descuentan de la consumición y el horario de 10:00 h a 22:00 h.
Àtic: Esta terraza ubicada en la Alameda es genial para disfrutar de una increíble oferta gastronómica. Es uno de los lugares de moda y una muy buena opción para picar algo. El precio es el coste de la consumición y el horario: martes y miércoles, de 13:00 h a 01:30 h, jueves de 13:00 h a 02:00 h, viernes de 13:00 h a 02:30 h, sábado de 12:00 h a 02:30 h y domingo de 11:00 h a 01:30h. Lunes cerrado.
Restaurante Vertical: Situado en el centro comercial Aqua, ofrece una exquisita oferta gastronómica y unas increíbles vistas panorámicas a la Ciutat de les Arts i les Ciències y el mar desde su terraza. El precio es la consumición y el horario: de 13:30 h a 15:30 h y 20:30 h a 22:30 h.
No conoceréis realmente València hasta que no recorráis sus callejuelas del centro y piséis su milenaria historia. Encontraréis un casco antiguo lleno de rincones con encanto y soleadas plazas en las que reverbera su alma mediterránea. Un buen punto para iniciar el recorrido son las Torres de Serranos, que comenzaron a construirse en 1392 y se emplearon como punto de control mientras la ciudad estuvo amurallada.
Desde aquí, a tan solo cinco minutos caminando, está el Museo de l’Almoina, en el que puede contemplarse el lugar a partir del cual los romanos trazaron la futura Valentia imperial, además de la sede episcopal visigoda o el alcázar islámico.
Muy próxima se encuentra la Plaza de la Virgen, donde, a los pies de la Puerta de los Apóstoles de la Catedral, se celebra cada jueves, a las 12h, el Tribunal de las Aguas, que controla el buen uso del agua para el riego y es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. ¡Si visitáis la ciudad en jueves no os lo perdáis, es muy curioso!
Llegados a este punto, preparaos para descubrir uno de los grandes misterios de la humanidad: son los muros de la Catedral de València los que albergan el Santo Cáliz. Sí, ese que tanta producción literaria y cinematográfica ha inspirado. Abundante documentación y estudios arqueológicos apuntan a que éste es el Grial que utilizó Jesús en la última cena. De ahí que los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI lo emplearan en la eucaristía durante sus visitas a la ciudad.
La Catedral, en sí también es una maravilla, tiene una mezcla de estilos, pero es predominantemente gótica y cuenta con otros tesoros como los frescos renacentistas de los Ángeles Músicos, pinturas de Goya o el Museo de la Catedral, además de la torre campanario conocida como el Miguelete.
El itinerario prosigue por la Plaza de la Reina, en torno a la cual se encuentran algunas de las mejores horchaterías de la ciudad, como Bertal, por si queréis hacer un alto en el camino. Desde aquí, a tan solo un paso encontraréis la Iglesia de Santa Catalina y la Plaza Redonda, una curiosa construcción, rehabilitada hace unos años, con comercios de artesanía tradicional.
Otro de los puntos fuertes del recorrido, al que también se accede rápidamente andando desde la Plaza Redonda es La Lonja de la Seda. Es uno de los más destacados edificios del gótico civil, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Y frente a La Lonja de la Seda el Mercado Central, una gigantesca despensa de arquitectura modernista, que contiene todos los productos frescos de la huerta y el sabor y olor del Mediterráneo en su interior. ¡Un tesoro para los sentidos!
También rebosan encanto las callejuelas del barrio del Carmen, con parada obligada en la calle Caballeros para contemplar la Iglesia de San Nicolás, conocida como “la capilla sixtina valenciana” por sus frescos barrocos. Si os quedan fuerzas, aún hay mucho que ver en el centro. El coste es de 8 € para adultos y de 7 € para niños.
Podéis seguir con una parada en el Museo Nacional de Cerámica. La tradición de este arte en València se remonta al siglo XIV, que además tiene una espectacular fachada barroca en el Palacio del Marqués de Dos Aguas que lo acoge. Continuad con la Iglesia del Patriarca, la Plaza del Ayuntamiento, o algo de modernismo como la Estación del Norte o el Mercado de Colón.
En ocasiones, los momentos que mejor recordamos de nuestras escapadas en pareja son aquellos en los que no hicimos nada. Basta con salir de la rutina y respirar. En València tenemos el lugar perfecto. ¿Conocéis algún cuadro de Sorolla? Proponemos que os metáis en uno de ellos, solo tenéis que llegar hasta la playa de la Malvarrosa o del Cabañal y esa luz mágica que tan bien plasmó el pintor valenciano os envolverá. Y es que la ciudad cuenta con largas playas de arena, ideales para pasear en cualquier época del año, incluso para darse un chapuzón cuando el tiempo lo permite. Si buscáis desconexión, eso será suficiente, pero si os gusta practicar deportes náuticos, también estáis en la ciudad adecuada.
Podréis alquilar un barco con o sin patrón, relajaros viendo una puesta de sol en un paseo en catamarán, alquilar una moto de agua o apuntaros a algún curso de windsurf, paddle surf, surf o kitesurf.
Y como el entorno lo merece, reservad mesa en uno de los restaurantes del paseo Neptuno o la Marina de València, el antiguo puerto de la ciudad que ahora es un espacio lúdico abierto al relax, pero también a la diversión y la gastronomía. Encontraréis zonas chill out con música y buen ambiente, tardeo en una piscina con atardeceres de infarto y noches mágicas con DJ’s de prestigio.
¿Os gustaría atravesar València de oeste a este sin cruzaros con un solo coche? ¡Lanzaos al río! No es broma. El antiguo cauce del Río Turia es hoy un frondoso jardín de 9 kilómetros que une el Parque de Cabecera con la Ciutat de les Arts i les Ciències. Recorrerlo en bici es un planazo y, además, descubriréis fantásticos museos y monumentos a vuestro paso y a ambos márgenes.
En ningún momento del paseo por el Jardín del Turia podréis olvidar que estáis, en realidad, siguiendo el cauce de un río. La prueba son los numerosos puentes que tendréis que atravesar: desde el Puente de la Trinidad, el más antiguo y del siglo XV; al moderno Puente de l’Assut d’Or, conocido popularmente como “el jamonero”, uno de los tres puentes diseñados por Santiago Calatrava. Merece la pena subir a la superficie para admirar el colorido del Puente de las Flores o las gárgolas del Puente del Reino.
Cuando asome en el horizonte la colosal estructura del Palau de les Arts, sabréis que os aproximáis a la verdadera estrella del Jardín del Turia: la Ciutat de les Arts i les Ciències. Encontrad vuestro rincón favorito entre los espectaculares edificios del complejo diseñado por Santiago Calatrava… ¡y aseguraos de que tenéis suficiente memoria y batería en el móvil para hacer fotos!
València está experimentando una auténtica revolución gastronómica y no es de extrañar porque cuenta con los factores clave. Producto fresco de la huerta y del Mediterráneo, una extenso recetario clásico y grandes chefs que hacen convivir tradición y vanguardia.
Una paella para dos. Por encima de todo, València es la cuna de la paella y la pregunta del millón es dónde ir a tomarla. Es nuestro plato más internacional y en la ciudad hay numerosos establecimientos que la preparan, pero conviene informarse bien de dónde hacen las más sabrosas y auténticas.
En el Parque Natural de La Albufera, donde se cocinó por primera vez, hay unos cuantos, como el Restaurante Nou Racó, Casa Quiquet o El Palmar. Por su parte, en la zona de la playa de la Malvarrosa numerosas terrazas se extienden frente al mar, como La Pepica, El Coso, Casa Carmela, Casa Isabel, Destino Puerto o Tridente. Y para los urbanitas, en el centro también hay lugares en los que recrearse frente a un buen plato de paella: Borja Azcutia, Goya Gallery, Palace Fesol o La Cigrona son algunos de los más afamados.
Además, la ciudad presume de una larga lista de establecimientos con una oferta gastronómica que marida a la perfección la gastronomía tradicional y la cocina de autor. Es sede de restaurantes galardonados con Estrella Michelin, como Ricard Camarena, El Poblet, La Salita y Riff; y otros de gran calidad y encanto como La Marítima, 2 Estaciones, Entrevins, Vertical, Sucar o Saiti.
Y para tapear Bodega Montaña, El colmado de La Lola, Tapería Hispania, Mi Cub o los alrededores del Mercado Central. Como podréis ver no sólo de arroz vive el valenciano.
Para los auténticos amantes de la gastronomía no hay nada mejor que visitar un mercado. València tiene unos cuantos que os deleitarán, como el Central, el de Ruzafa, el de Colón, el del Cabañal y el de Mossén Sorell. Descubriréis edificios únicos y sabores y olores que ni sabíais que existían.
Pocas cosas hay más especiales que dar un paseo en barca al atardecer por El Parque Natural de La Albufera, cuando los tonos rojizos y dorados de la puesta de sol crean un ambiente mágico. Allí no hay prisas, ni estrés, es el lugar ideal para desconectar y disfrutar del bello entorno natural. Las apacibles aguas del lago son reflejo de tradiciones que se conservan tan vivas que puede llegar a parecer que el viaje es en realidad en el tiempo.
El Parque Natural de La Albufera abarca 21.000 hectáreas y anidan diversas especies como la garza real o el pato colorado. También forman parte del paisaje fijo algunas barracas, construcción típica valenciana, y el faenar de los pescadores de la zona.
Inseparables también al entorno son las amplias extensiones de arrozales que lo pueblan. València es cuna del cultivo del arroz en España, introducido por los árabes durante el siglo VIII.
Hoy en día estos arrozales siguen reflejando, a tan solo diez minutos del núcleo urbano, los mejores atardeceres de la ciudad. La Albufera es uno de los mejores lugares para desconectar en pareja, a bordo de un albuferenc o degustando en el Palmar una tradicional paella valenciana, receta que también tiene su origen alrededor de estas aguas.
Puedes llegar a La Albufera con el Bus Turístic o con los autobuses número 24 y 25, incluidos en la València Tourist Card.
Uno de los planes de ocio en pareja más disfrutado es el de visitar museos, galerías de arte y exposiciones temáticas. Pues en València podéis hartaros… Desde la segunda mayor pinacoteca de España en el Museo de Bellas Artes, hasta el arte moderno y contemporáneo en el IVAM, MUVIM y Centre del Carme, pasando por el Museo Nacional de Cerámica, el Museo Fallero o el centro de arte Bombas Gens. Tenemos hasta un museo de soldaditos de plomo (Museo l’Iber), uno dedicado a la cantante Conchita Piquer y otro cuyo lema es “prohibido no tocar”, el Museu de les Ciències.
Probablemente ya hayáis oído hablar de ellos, ¿pero sabías que los hilos de la mítica ruta de la seda llegaron hasta València? El espectacular edificio de La Lonja, concebido en el siglo XV para albergar el comercio de la seda, es el mejor testimonio de la huella que la Ruta dejó en la ciudad.
La expansión del Islam introdujo en el siglo VIII la seda en la península. Los primeros gusanos y hojas de morera procedentes de China entraron en Valencia desde Al-Andalus. Comenzaron a cultivarse las moreras en la huerta valenciana mientras en la ciudad se manufacturaba el tejido. La comunidad artesanal emergente se instaló en el barrio de “velluters” o terciopeleros. La calidad de los tejidos y la prosperidad del gremio, miles de telares se contaban en sus calles, llevaron a Carlos II a conceder en 1686 el título de Colegio del Arte Mayor de la Seda. El Colegio aún pervive en la Calle Hospital donde fue fundado y se ha reconvertido en el Museo de la Seda.
Se trata del mejor lugar para descubrir el arte de la seda, gracias al amplio patrimonio conservado. Bocetos, cartonajes, espolines y telares permiten recrear el modo de trabajar del siglo XVIII. Tiene además una agradable terraza en su interior donde podréis tomar algo bajo el sol de València.
Reservad un tiempo para recorrer los barrios más emblemáticos de València y descubrir alguno de sus locales más cool, es algo que agradeceréis. Ocio diurno, tardeo o vida nocturna, hay para todos los gustos. En las modernistas calles del Ensanche el Mercado de Colón es el epicentro. Un espectacular edificio modernista donde tomar unas copas o picar algo. Mi Cub, CocaLoka, Las cervezas del Mercado o Ma Khin Café son lugares abiertos al encuentro, al afterwork y en general al disfrute en este espacio.
En Ruzafa, donde bulle la creatividad y casi cada día abre un establecimiento nuevo, os recomendamos Ubik, una librería cafetería con programación cultural, menú diario, tapas y un ambiente muy informal.
Por su parte, el barrio del Carmen está flanqueado no sólo de bellos lugares que visitar, también conviven en él interesantes establecimientos. El Mercado de Tapinería, con eventos efímeros, es uno de ellos.
Más alejados del centro también existen algunos de los espacios más cool del momento, como La Fábrica de Hielo en el Cabañal, con un ambiente muy berlinés; o Mercabañal, donde se respira el mediterráneo por los cuatro costados.
Y, por último, en la zona de la Ciutat de les Arts i les Ciències, se encuentra l’Umbracle, una de las discotecas que más os impresionará de València. Esta terraza tiene un jardín de 4.000 metros cuadrados y las mejores instalaciones para disfrutar del ocio nocturno. ¿Quieres bailar hasta el amanecer en uno de los sitios más emblemáticos de València? ¡En Umbracle puedes!
Sí, lo de los selfies es una moda un tanto agotadora y en ocasiones puede llegar a cansar, pero no deja de ser un clásico que hemos hecho siempre en los viajes. Buscar el mejor lugar para una foto para el recuerdo, tanto desde el móvil como con tu cámara réflex es casi obligatorio. Aquí os vamos a contar algunos lugares de València que serán el fondo perfecto para vuestras instantáneas. ¡Tomad nota, buscad el encuadre perfecto y ¡sonreíd!
1 - La mires por donde la mires, la Ciutat de les Arts i les Ciències tiene una foto. El entorno futurista que eligió Disney para Tomorrowland da espectacular en cámara gracias a los tonos blancos de sus edificios, los azules de sus estanques, el verde de los jardines que la rodean y la mágica luz de València. La imposible arquitectura del Hemisfèric, el Museu de les Ciències o los Jardines del Umbracle quedarán de cine a vuestras espaldas.
2 - La Plaza de la Virgen es otro de los lugares más fotogénicos de la ciudad. Colocaos en la fuente de bronce que hay en el centro, que es una alegoría al río Turia con ocho estatuas que representan las acequias principales que riegan los campos de València. Ahí, con la Catedral y la Basílica de la Virgen de los Desamparados al fondo y el alegre ambiente de esta plaza, seguro que salís divinos.
3 - Un ‘decorado’ barroco. La fachada del Palacio del Marqués de Dos Aguas, que anteriormente fue una mansión eñorial y hoy acoge el Museo Nacional de Cerámica es otro de los puntos más fotografiados de València. Poneos en el centro de la puerta, para que se vean las espectaculares esculturas en alabastro que a ambos lados de esta entrada representan a los ríos Turia y Júcar.
4 - Paseo a orillas del mar. Como si de este cuadro de Sorolla se tratase, la larga playa de arena de la Malvarrosa es un punto ideal para selfies. El Mediterráneo, la luz de València y vosotros. Nada que añadir.
5 - Bajo los frescos de la “sixtina valenciana”. Cerca de 2.000 metros cuadrados de pinturas barrocas os esperan en la Iglesia de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir. Son realmente espectaculares y aportarán toda la paleta de colores a vuestra instantánea.
6 - Rodeados de tiburones. Esa postura con el abrazo del pánico y una sonrisa son más que habituales en los túneles del Oceanogràfic. Mantas raya, peces espada, tiburones y morenas os acompañarán en la imagen, pero recordad que este selfie debéis hacerlo sin flash por el bienestar de los animales.
7 - En las coloridas callejuelas del Cabañal. Fotógrafos como el suizo Robert Frank o el británico Chris Clun también tomaron el barrio como fuente de inspiración para su obra, Picasso inmortalizó las barcas de los pescadores en un cuadro de pequeño formato y Hemingway u Orson Welles eran aficionados de la cocina de los restaurantes de la zona. Y es que la autenticidad de este barrio también os enamorará a vosotros y querréis inmortalizarlo.
8 - A la Luna de València. Si os situáis en el Puente de Serranos con las Torres a vuestras espaldas, podréis fotografiaros con otro de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Las Torres de Serranos eran una de las puertas de las antiguas murallas y durante la noche permanecían cerradas para librar a València de asaltantes. Aquellos que se retrasaban y debían pasar la noche al raso, se decía que estaban “a la Luna de València”.
9 - El mirador de la Gola de Pujol. Este punto en La Albufera es cien por cien instagrameable. En realidad, en cualquier foto en el lago quedaréis como en una postal. El reflejo del agua, las aves, las barcas, los arrozales inundados o con su espectacular color verde en época de cosecha… Sí, La Albufera es un paraje de foto.
10 - Desde el Veles e Vents. En la Marina de València, frente a la dársena, se levanta imponente este edificio diseñado por David Chipperfield y Fermín Vázquez para acoger a los espectadores de la America’s Cup. De líneas rectas y blancas, su propia estructura sirve como parasol y tiene unas bonitas vistas, por lo que es ideal para esa imagen para el recuerdo.
11 - ¡Poned color en el fondo! Las fotos de los mercados siempre son un acierto y el Mercado Central destaca por ser el mayor de Europa en venta de producto fresco. No lo dudéis, acercaos a esta despensa y haceos un selfie entre naranjas, alcachofas, pimientos y calabazas.
12 - El soberbio edificio de la Lonja será también escenario perfecto para uno de vuestros posados. En el salón columnario, asomad vuestras cabecitas a ambos lados de las majestuosas columnas helicoidales, o bajo los arcos del techo; en el jardín interior o con alguna de las curiosas gárgolas de la fachada al fondo. ¡Hay mil opciones! Estos son solo unos cuantos, pero la lista es casi infinita: en el portal de Valldigna, en la escultura del ADN y péndulo de Foucault del Museo de las Ciencias, en el claustro interior del Centre del Carme, en la Plaza Redonda, frente a un vaso de horchata… València os presta millones de escenarios, lo único necesario son vuestras sonrisas.